Koan terrible

Llevo varios días pensando en la frase “meditar con un koan terrible”. Es como un recuerdo de una frase cortazariana (pienso) aunque el conjunto de palabras no tiene mucho sentido. Un koan es una chispa de pensamiento donde se ponen en juego figuras retóricas propias del budismo, como la paradoja y la ironía. Pienso que la frase también pudo haber salido de un viejo manual, de aquellos que leía cuando tenía interés por las religiones de oriente.
No obstante creo en otra interpretación. Es posible meditar con un koan terrible. Aunque no sería un koan. No sería una frase.
¿Es posible que una persona sea un koan? ¿Convertir una interacción en una meditación que nos confronta con los principios –o temores– más íntimos de nuestra existencia?