La Precaria Relación entre la Luna y la Tierra

En un texto sagrado antiguo, se lee “La hemos atrapado. Ahora es nuestra”. Esta cita que rescato de la memoria la escuché en mi adolescencia durante un documental del que he perdido su nombre. Para algunas culturas, la relación de la Tierra y la Luna es algo reciente. A pesar del poco rigor que tengo para encontrar la fuente de aquel comentario antiguo, hay otro elemento de la precaria relación de la Tierra y la Luna: el sátelite que actualmente tenemos huye de nuestro planeta.
Pero en huida, la Luna, satélite ante todo apreciado por las noches, logra un fenómeno incluso de día, al obstruir el brillo y el calor del Sol, produciendo eclipses solares. Actualmente este fenómeno es motivo de admiración debido a una coincidencia que solo actualmente podemos apreciaar: el aparente tamaño de la Luna es igual al del sol.
Los eclipses se encuentran agendados desde hace siglos y sabemos con exactitud todos los que ocurrirán cada centuria próxima y lejana.
También, por esas mismas leyes de Newton que nos dan seguridad en el mundo observable en el que interactuamos, sabemos que la Luna se aleja de la Tierra y que dentro de miles de años, los eclipses observables por humanos u otras especies de este planeta, capaces de maravillarse por este fenómeno, verán solamente un punto, un puntito, interfiriendo discreto ante el Sol.
(La Luna pequeña, incapaz de cubrir al Sol es algo que tiene un paralelismo con el ‘eclipse’ de Venus ante el Sol que se pudo ver desde la Tierra en 2012. Si se perdieron de ese evento –no llamado en sí eclipse sino ‘tránsito’– se perdieron la capacidad de apreciar lo que ocurrirá dentro de miles de miles de años en la Tierra cuando se intente ver al cielo y contemplar la Luna. La imagen de este post muestra a Venus en su tránsito durante 2012.)
Este es un dato que algunos conocen: la Luna se aleja de la Tierra inexorablemente. Aunque la raza humana quizá no sufra consecuencias por esto, debido ante todo a que es posible que la especie que no sobreviva más de unos cuantos milenios en esta biosfera –o tal vez será capaz de escapar de la misma.
La Luna se aleja de nosotros por la fuerza inexorable de la explosión del Big Bang. Pero no solo la Luna: los planetas irán perdiendo cohesión dentro del Sistema Solar dentro de miles de millones de años.
También, tan seguro como sabemos la fecha y ubicación de cada eclipse sobre la Tierra –sea lunar o solar– los astrofísicos saben que la Vía Láctea chocará contra Andrómeda en miles de miles de millones de años.
Estas son notas sueltas de astrofísica, como la llego a comprender, pero también una metáfora de todas las relaciones que tenemos con el mundo.