Telefonía

A pesar de este mundo donde hay al menos 5 aplicaciones fuertes de mensajería en cualquier smartphone, prefiero comunicarme a través de llamadas telefónicas.

Parecía un oxímoron al iniciar un proyecto editorial el pedirle a los demás que se comunicaran conmigo marcando al celular.

Las llamadas están hechas para ser rápidas, directas y sin la asincronía de los chats. El diálogo tiene sincronía. Y cualquier cosa que quiera emularlo y no lo contenga, es otro medio de comunicación, pero no es diálogo. Los chats son así, a mi parecer, epístolas wertherianas electrónicas.

Hace mucho tiempo, en uno de mis intentos más recientes por tener una relación sentimental, iniciaba llamadas telefónicas a medianoche que se extendían hasta las cinco de la mañana.

Ahí había un gesto, pero desde entonces me he quitado la superstición de la duración sobre la intensidad al llamar por teléfono.

Muchas llamadas las inicio con: ¿Estás ocupado? Si hay un sentido de urgencia en el otro por terminar una labor o tarea, vuelo a marcar en un momento más prudente o, si se me permite, anuncio el tema de la conversación.